En la fábrica, todo comienza en el departamento de diseño donde definen estilo, colores, logos y telas. Luego, en el área productiva, desembalan la tela, hacen la encimada extendiendo capas y cortan con cortadora semiautomática siguiendo contornos de piezas.
Los cortes se organizan y clasifican para bordado: colocan bastidor en la tela, la aseguran en bordadora industrial, pegan escudo del colegio y la máquina borda el diseño. Retiran piezas bordadas y van al armado en estaciones donde unen laterales, frentes y cierres.
Finalmente, revisan prendas, cortan hilos, doblan, etiquetan, empaquetan y entregan. Es un orgullo fabricar uniformes que acompañan a chicos en clases diariamente. La fábrica produce 1.500 uniformes cada día, con pico de octubre a febrero por inicio escolar.
La demanda responde a hábitos estacionales: verano e invierno cubren partes diferentes, incluyendo pantalones y buzos. Ya no es compra total, sino gradual según la época.