Tras una evaluación exhaustiva, la policía británica ha abierto una investigación sobre la denuncia de conducta indebida en el ejercicio de un cargo público contra Andrew Mountbatten Windsor, ex príncipe Andrew. La detención ocurrió el jueves por la mañana en la finca de Sandringham, con registros en Berkshire y Norfolk, centrándose en acusaciones surgidas de los archivos de Jeffrey Epstein, incluyendo correos confidenciales enviados al traficante sexual durante su rol como enviado comercial.
Andrew ha negado previamente cualquier irregularidad en relación con acusaciones de relaciones sexuales con una menor o su amistad con Epstein. La presión aumenta con la publicación de nuevos documentos, incluyendo una imagen comprometedora de él inclinado sobre una joven. Horas antes, el primer ministro del Reino Unido afirmó que ni siquiera los miembros de la familia real están por encima de la ley, enfatizando la igualdad ante la justicia.
El rey Carlos III continuó con sus compromisos públicos el jueves, expresando profunda preocupación y que la ley debe seguir su curso. Históricamente, desde 1647 ningún miembro de la familia real había sido arrestado, aunque escándalos abundan desde Enrique VIII. La charla en el programa destaca la arrogancia de Andrew, su favoritismo por la reina Isabel II y el impacto en la línea de sucesión, que incluye a Guillermo, príncipe de Gales, sus hijos Jorge, Charlotte y Luis, y Harry.
Se menciona el libro Nobody's Girl de Virginia Giuffre, quien se suicidó recientemente, y pagos para silenciar denuncias. La monarquía se fortalece al mostrar que ante delitos, incluso príncipes pagan, excluyendo a Andrew de títulos y roles, afectando solo marginalmente a la nueva generación pero manteniendo el peso social de la corona en la Commonwealth.