El príncipe Andrés, hermano del rey Carlos III de Inglaterra, fue detenido por sus lazos con Jeffrey Epstein, el financista pederasta que se suicidó en prisión. La investigación abarca tráfico de personas, abuso sexual y prostitución, con evidencia como mensajes y videos de fiestas donde Andrés participaba, generando un escándalo masivo para la corona británica.
La detención ocurrió en su residencia apartada, a la que fue exiliado tras el inicio del caso, y duró un par de horas antes de quedar en libertad mientras continúa la pesquisa. La corona muestra malestar, con el rey Carlos limitándose a decir que la justicia debe seguir su curso, distanciándose para no manchar a la institución, que ya enfrenta cuestionamientos globales por escándalos y costos de mantenimiento.
Andrés, hijo de la reina Isabel II y piloto de helicópteros en la guerra de Malvinas en 1982, fue usado como propaganda por el gobierno de Margaret Thatcher, recibiendo amenazas de aviadores argentinos. Ahora, los cargos potenciales incluyen graves delitos como abuso de menores, y no es el único noble involucrado, ya que Epstein tenía conexiones con poderosos de política, economía y realeza.
El caso aviva debates sobre la monarquía, con encuestas mostrando que solo el 20-30% apoya su permanencia, y se especula que Carlos podría adelantar la sucesión a Guillermo para opacar los escándalos. La corona se desliga, enfatizando que es un problema personal de Andrés, pero la evidencia lo mantiene bajo escrutinio intenso.