En una primicia desde el Castillo de Windsor, el reportero Cristian Martín informa sobre la detención de 11 horas del príncipe Andrés, quien enfrenta acusaciones graves por filtrar información confidencial a Jeffrey Epstein, el financiero pedófilo estadounidense. La policía realizó un segundo allanamiento en el Royal Lodge, vivienda que ocupó Andrés por 20 años, en busca de evidencia como discos rígidos y emails.
El rey Carlos III se reúne con el primer ministro y la policía para decidir si expulsan a Andrés de la línea de sucesión, una medida inédita en 350 años de historia monárquica. Las acusaciones incluyen traición a la corona por violar el Royal Decree NDA, un acuerdo de confidencialidad máxima sobre arreglos comerciales internacionales del Reino Unido.
Andrés, ex piloto en la Guerra de Malvinas y enviado comercial, usó su influencia para atraer negocios pero habría pasado datos privilegiados, lo que conlleva penas severas como prisión perpetua o exilio forzado. La familia real le suelta la mano por el mal uso de su cargo, más allá de las fotos comprometedores con menores. Se esperan más allanamientos y novedades en los próximos días.
La monarquía, respetada pese a tensiones sociopolíticas, ve sacudida su imagen por este escándalo que involucra lobby internacional en Medio Oriente, Asia y Commonwealth.