En un hecho inédito desde el siglo XVII, el hermano del rey Carlos III, el ex príncipe Andrés, fue detenido en su casa de Sandringham el día de su 66 cumpleaños, interrogado en la comisaría de Eilham, Norfolk. Policía realizó allanamientos en Royal Lodge y su residencia actual, vinculados a una denuncia por mala conducta en cargo público durante su rol como enviado especial para el comercio del Reino Unido, nombrado por Tony Blair en 2001.
La acusación, de una organización republicana, señala que Andrés compartió información confidencial con Jeffrey Epstein, manejando cifras y datos sensibles mientras promocionaba al Reino Unido. Es un delito juzgable en Tribunal Superior, con posible pena de cadena perpetua por abuso serio de poderes y ruptura de confianza pública. No se le imputó formalmente ni está ligado directamente a abusos sexuales, pero vinculado al caso Epstein.
El rey Carlos III emitió un comunicado afirmando que Andrés colaboraría con las autoridades, aunque no puede interferir en procesos judiciales. Se menciona que la reina Isabel II le quitó honores y títulos, y Carlos le revocó el de príncipe vía decreto real para agilizar. Pendiente: sacarlo de la línea de sucesión al trono vía proceso parlamentario. Carlos y príncipe William continúan actividades reales, tratando el caso como ajeno.
La familia está involucrada: exesposa Sarah Ferguson y hijas también ligadas a la causa, aunque las hijas podrían salir exoneradas. La prensa y antimonárquicos mantienen la lupa; expedientes de Epstein tienen 3.5 millones de hojas. Posible testimonio ante Congreso de EE.UU. recomendado por primer ministro, si el rey lo ordena. Esto erosiona la monarquía, pero Carlos busca salvarla colaborando con la justicia.