Detención histórica en la realeza británica: El príncipe Andrés, hermano del rey Carlos III, fue detenido por 10 horas en su cumpleaños 66 por derivaciones del caso Epstein. Hace 377 años no ocurría algo similar desde la decapitación de Carlos I; ahora, enfrenta acusaciones de tráfico de influencias y corrupción como enviado comercial del Reino Unido.
Detalles del caso: Documentos liberados revelan que facilitó información confidencial del gobierno británico a Epstein para inversiones en Singapur y Afganistán, con algún tipo de venia por parte de la corona británica. Se vendió información, configurando traición, tráfico de influencias y mala conducta en el ejercicio público. Podría enfrentar cadena perpetua por esta figura legal genérica.
Conexiones con abuso y tráfico: Recordemos el acuerdo extrajudicial con Virginia Giuffre, quien se suicidó el año pasado tras detallar en su memoria cómo fue abusada y entregada por Epstein al príncipe Andrés. Nueva denuncia en Naciones Unidas califica la red de Epstein como tráfico internacional de personas, violación a delitos de lesa humanidad, más allá de pedofilia y explotación de menores. Se habla de tentáculos hacia Medio Oriente y vínculos con sectores empresariales argentinos, incluyendo nombres de hoteles.
Impacto en la corona: El rey Carlos III quitó todos los títulos y honores a su hermano, afirmando no intervenir en la justicia. La detención ocurrió tras allanar su domicilio, donde fue visto tumbado en una Range Rover para evitar ser fotografiado. Titulares sensacionalistas como The Sun hablan de la caída del principito, quien era héroe de la marina y preferido de la reina Isabel. Posibles consecuencias económicas para la corona si hay juicio civil, sumado a escándalos previos como el de Carlos y Lady Di.
Otra causa investiga al príncipe por tráfico de una mujer al Reino Unido bajo la red de Epstein. Cuando se revelen más documentos, saldrán más involucrados.