En el caso Epstein, lo más trascendente es la detención ayer del príncipe Andrés, hermano del rey Carlos, por 11 horas, generando un tendal en la realeza y un hito absoluto sin precedentes en décadas para un miembro real con una causa directa. La situación fue seguida de cerca globalmente, ya que Andrés está en la mira hace más de 10 años por vínculos con Jeffrey Epstein, condenado por tráfico sexual, aunque la acusación no es por abuso sexual directo sino por conducta indebida como funcionario público.
Entre 2001 y 2011, como enviado especial para el comercio de Gran Bretaña, Andrés filtró información comercial confidencial a Epstein en 2010, reenviando mails oficiales y clasificados, sospechándose uso para negocios del financista. Virginia Shufré, principal denunciante de Epstein, testificó haber sido obligada a tener sexo con Andrés siendo menor, salpicándolo en acusaciones de abuso. No hay imputación formal aún, solo interrogatorio en la detención, con poco detalle de lo ocurrido en la comisaría.
Andrés salió abatido de la comisaría, foto que dio la vuelta al mundo, y está recluido en Sandringham, propiedad real. El rey Carlos lo desalojó de Windsor a principios de mes tras revelaciones de enero en el caso Epstein. Hoy hubo allanamientos en Windsor y Sandringham buscando información para la causa, generando fortísimo revuelo en Reino Unido y el mundo. Se menciona posible cableado de la isla de Epstein por inteligencia israelí para chantaje y negocios.