En el Congreso, la policía intervino duramente contra manifestantes durante el paro general, dejando un saldo de 14 detenidos y 70 heridos. Los uniformados utilizaron camiones hidrantes, balas de goma y gas pimienta para dispersar la protesta.
La manifestación se enmarcaba en el rechazo a la reforma laboral, con tensiones que escalaron rápidamente en las inmediaciones del Palacio Legislativo. Testigos reportaron escenas de caos y represión policial intensa.
Este episodio resalta las divisiones sociales ante las medidas económicas del gobierno, con llamados a la calma mientras se investigan las circunstancias de la intervención.