Un artefacto explosivo disfrazado de paquete detonó en la Escuela Superior de Gendarmería Nacional, hiriendo de gravedad al exdirector Juan Carlos Gasparutti en la cara, tórax superior y brazos al abrirlo, mientras el director actual Morillo sufre lesiones en el torso inferior y brazos por esquirlas disparadas desde el escritorio. El paquete, recibido hace meses y resguardado en la dependencia, contenía elementos diseñados para maximizar el daño, incluyendo pólvora en un tubo de plástico, una pila de 9 volts con cables rojo y negro, y objetos que funcionaron como esquirlas. Los dos heridos fueron trasladados al Hospital Argerich por el SAME sin riesgo de vida, aunque Gasparutti presenta lesiones de mayor consideración por la cercanía a la explosión, y un tercer efectivo fue oxigenado preventivamente por asfixia.
Se evacuaron 320 personas de los edificios de Paseo Colón 533-200 y 525. La investigación está a cargo del juzgado federal del doctor Marcelo Martínez de Giorgi, con peritajes de la División Unidad de Investigación Antiterrorista de la Policía Federal Argentina, expertos en explosivos y artefactos complejos. El Ministerio de Seguridad realizó una detonación controlada de otro paquete en la zona. El escritorio ancho separó a Morillo de la explosión principal, mitigando sus heridas.
El paquete estaba dirigido a Gasparutti, quien ya no era parte de la fuerza, generando dudas sobre si el remitente sabía de su salida o si el explosivo estaba programado para detonar al abrirse, independientemente del destinatario. Periodo de resguardo de al menos seis meses en recepción plantea interrogantes sobre cómo evadió detección. La composición incluía pólvora para la explosión y esquirlas para daño adicional, demostrando intención de herir gravemente.
Los conductores plantean preguntas clave: ¿quién fue el responsable y por qué? El atentado podría haber lastimado o matado a un inocente si otro hubiera abierto la correspondencia, incluso con autorización de Gasparutti. La investigación busca resolver el origen, la entrega diferida y la activación al manipularlo, destacando el riesgo fortuito en la Escuela de Gendarmería.