El Museo de Ana Frank en Buenos Aires promueve actividades inclusivas para extender el legado de la joven diarista a personas con discapacidad, enfocándose en juventud y educación especial. Dirigido por Héctor Shalom, el museo diseña programas para discapacidades motoras, sensitivas y cognitivas, incluyendo visitas guiadas por voluntarios jóvenes capacitados.
En febrero, ofrecen visitas gratuitas a docentes de escuelas especiales del 12 de febrero al 1 de marzo para generar confianza y preparar experiencias accesibles. Incorporan lengua de señas los sábados por la tarde sin inscripción previa para personas sordas, y materiales como el diario en lectura fácil, objetos táctiles y pronto en braille. Organizan concursos literarios, de teatro y periódicos para estudiantes con discapacidades, con cientos de participantes.
Las guías, adolescentes y jóvenes formados por el museo, naturalizan la convivencia con chicos con discapacidad, fomentando inclusión. Verónica González reportó desde el lugar, destacando una maqueta táctil de la fábrica donde Ana se escondió, mostrada por una voluntaria joven. Recomiendan visitar para vivencias únicas que trasciendan a la sociedad en momentos de necesidad.
El museo convoca a familias, escuelas comunes con inclusión y educadores para difundir el mensaje de Ana Frank, enfatizando que los docentes deben conocer primero el espacio para llevar a sus alumnos con seguridad y preparación.