En Los Ángeles, Mark Zuckerberg, CEO de Meta (dueño de Instagram, Facebook y WhatsApp), declara en un juicio histórico contra las redes sociales por generar adicción y trastornos en la salud mental de menores. Afirma que Instagram no fue diseñado para ser adictivo ni atraer a niños, sino para ser útil, y que los menores mienten sobre su edad, complicando el control.
El juicio acusa mecanismos como scroll infinito, algoritmos recomendadores, reproducción automática y notificaciones excesivas que liberan dopamina y fomentan la adicción, comparado con el cigarrillo en su época. Se discute si es responsabilidad individual o hay un componente adictivo inherente, similar a regulaciones en Europa contra apps como Jane y Temu.
Imágenes del tribunal muestran dibujos de Zuckerberg ya que no permiten fotos. El debate incluye el impacto en adultos y menores, con énfasis en proteger a los jóvenes de no poder despegarse del celular.
Se menciona preocupación global por el "fumador pasivo" digital, donde el uso ajeno afecta a otros, y la búsqueda de componentes adictivos para regular.