En la escuela número 32 de Temperley, las madres de la promo 2026 pagaron cuotas para las camperas de egresados, totalizando casi dos millones de pesos, pero la encargada Juliana desapareció con el dinero y no entregó la ropa. Cada familia aportó 90 mil pesos en tres cuotas de 625 mil pesos cada una, con la primera seña de 300 mil en efectivo y el resto por transferencias bancarias. El local confirma que solo recibió 300 mil de la seña y nada más, mostrando que Juliana entregó comprobantes truchos y se quedó con el resto, arruinando la ilusión de los chicos en su último año de colegio.
Las madres, como Agustina, cuya hija Agustina va a la escuela desde los tres años, confiaron en Juliana por ser compañera de los últimos tres años sin indicios previos de problemas. Sin embargo, emergen antecedentes de violencia: Juliana agredió a un entrenador en el Club La Perla donde su hija jugaba fútbol, lo que llevó a que la familia fuera echada del club. Ricardo del club confirma que fue un incidente aislado de agresión a un profesor, destacando que la familia es conflictiva, pero las madres insisten en que no había señales en la escuela para desconfiar.
En el programa, se debate si la desesperación por deudas o problemas de salud del marido de Juliana (en tratamiento cubierto por obra social) la llevó a esto, pero las víctimas rechazan justificaciones, afirmando que intentaron dialogar y ofrecer ayuda sin éxito. Juliana no reconoce el problema ni quiere ir con el dueño del local, y se calcula que dos millones de pesos podrían haber financiado vacaciones o un carro, pero no se vio nada. El conductor propone llamar en vivo a Juliana para resolver y dar su versión, pausando el segmento para contactarla y buscar una solución para que los chicos tengan sus camperas.