En un último momento, Josefina Pouso actualiza sobre la mediación judicial: se presentó con su abogado, pero no se llegó a acuerdo. La contraparte no se disculpó ni retractó de lo dicho, afirmando tener pruebas suficientes para acreditar sus acusaciones contra ella.
Pouso confirma que la apuesta se redobló, fijándose una audiencia para presentar pruebas, lo que lleva el caso a juicio. El panel reacciona con sorpresa ante la confianza de la otra parte en sus evidencias.
Se menciona que los tiempos judiciales son largos, pero el caso avanza. Esto se enmarca en conflictos típicos de la televisión, donde opiniones y declaraciones llevan a demandas por difamación.