La inflación mayorista en enero registró una baja al 1,7%, comparada con el 2,4% de diciembre, y también por debajo de la inflación general del 2,9%. Este descenso llama la atención porque contrasta con el aumento en la inflación minorista, especialmente en rubros básicos como alimentos y bebidas.
Los productos nacionales subieron un 1,7%, con agropecuarios en 0,49% y alimentos y bebidas en 0,29%. Sin embargo, al llegar al consumidor, los precios de alimentos superaron el promedio general, quedando por encima del 2,9%. Los importados aumentaron un 1,5%, mostrando un panorama mixto que genera preguntas sobre la traslación a precios minoristas.
Expertos destacan que esta brecha entre mayorista y minorista impacta directamente en clases medias y bajas, donde los aumentos en alimentos modifican el presupuesto familiar. La inflación acumulada del año y la de febrero continúan presionando, con rubros esenciales liderando los incrementos pese a la baja mayorista.
El análisis del INDEC discrimina entre nacionales e importados, revelando que la baja no se refleja en el consumo diario. Esto invita a cuestionar qué factores mantienen altos los precios minoristas, como posibles márgenes o costos adicionales en la cadena de distribución.