Hungría y Eslovaquia anunciaron la suspensión de exportaciones de gasoil a Ucrania, alegando necesidad de asegurar su abastecimiento para sustituir importaciones de crudo ruso vía el oleoducto Druzhba dañado.
Hungría acusó a Ucrania de chantaje político e injerencia, en medio de conflictos por suministros de petróleo. Las entregas rusas a ambos países se interrumpieron el 27 de enero por daños en el oleoducto debido a un ataque aéreo ruso.
El ministro húngaro Peter Szijjártó declaró que las entregas de gasoil no se reanudarán hasta que Ucrania repare y reactive el oleoducto, calificándolo como una decisión política. Ambos países afirman tener reservas suficientes pero priorizan mercados internos.
La disputa refleja tensiones en la UE, donde Kiev presiona para desvincularse de la energía rusa, mientras Hungría y Eslovaquia siguen importando crudo vía Ucrania.