El gobierno de Gustavo Petro reafirma el aumento del salario mínimo en Colombia, llamándolo salario vital, con un incremento del 23,7% que se mantiene en 12 millones de pesos, incluyendo subsidio de transporte, equivalente a unos 540 dólares estadounidenses.
Petro defiende la medida en la Plaza Bolívar de Bogotá, explicando que se basa en la Constitución para cubrir la canasta mínima vital, criticando a empresarios parásitos que se oponen y argumentando que salarios bajos reducen el consumo y las ganancias.
La periodista Rosa Pérez Mazdeo informa desde el lugar, destacando que el decreto fue suspendido provisionalmente por el Consejo de Estado, pero ahora se justifica con cálculos vinculados a productividad, PIB e inflación; en contexto electoral, critica al Congreso por bloquear reformas sociales.
Trabajadores beneficiados, unos 2,4 millones, celebran poder ahorrar o comprar bienes; incluso la derecha apoya el aumento, aunque ven la suspensión como movimiento político.