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Geriátrico del horror en Isidro Casanova deja al descubierto a siete ancianos atados y en condiciones inhumanas

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En el barrio de Isidro Casanova, La Matanza, la policía allanó el geriátrico 'El Jardín de Mis Abuelos' tras una denuncia de un abuelo que escapó del lugar. Encontraron a siete personas mayores, seis mujeres y un hombre, en condiciones deplorables: sucios, golpeados, mal alimentados, durmiendo en camas en el suelo y algunos atados con sogas o precintos. El escape del anciano, quien saltó las rejas y se presentó lastimado en un hospital, reveló el horror: falta de baños, higiene inexistente, no les permitían bañarse ni comer adecuadamente, y un abandono total que incluía no cambiar pañales ni dar medicación.

El hombre que escapó, de aproximadamente 60 años o más, abrió puertas por sus medios, trepó un alambrado con púas donde se cortó el brazo desde la mano hasta el codo, se desvaneció en la calle y llegó por sus propios medios a una clínica en Isidro Casanova. Allí, tras ser entrevistado, denunció al 911. La policía ingresó, dio primeros auxilios y encontró a las víctimas en estado crítico, con heridas y desnutrición. Vecinos relataron que el lugar funcionaba hace años sin visitas ni controles, y una empleada de limpieza había alertado en redes sobre las condiciones inhumanas, advirtiendo a familias no llevar abuelos.

Opiniones en Google y Facebook describen horrores: madres sacadas en coma, sin higiene ni alimentación. El municipio de La Matanza y el Ministerio de Salud bonaerense clausuraron el establecimiento, que no tenía habilitación ni inspecciones. Se cuestiona la responsabilidad municipal por falta de controles en instituciones de gestión privada pero de interés público. El fiscal Palin investiga a propietarios y responsables, notificándoles la causa por ilícitos. Las víctimas fueron trasladadas a centros de salud para atención inicial y se busca contactar familias para derivarlas a otros lugares dignos.

Este 'geriátrico del horror', con letrero 'Viví el futuro', expone el abandono de vulnerables que trabajaron toda la vida para terminar encadenados. Vecinos sorprendidos no imaginaban el infierno interno pese a ver personal entrar y salir. La investigación avanza para que los culpables cumplan la condena que merecen, mientras se rehabilita a las víctimas.