La Paila, emblemática fábrica de dulces y alfajores cordobesa fundada en 1992 por Connie González en el quincho de su casa, anuncia su cierre definitivo este miércoles. La empresa familiar, que creció hasta tener múltiples locales en Córdoba, se despide con un comunicado emotivo: "nos despedimos con lágrimas en los ojos y un nudo en la garganta, pero también con la tranquilidad y el orgullo de haberlo dejado todo".
El cierre refleja las difíciles condiciones económicas, con la esperanza de que algún día existan condiciones más previsibles y favorables para quienes apuestan por el país. Esta tradicional marca, que se transformó en un referente de alfajores en Córdoba, deja atrás una historia de esfuerzo familiar iniciada con cinco hijos y un sueño emprendedor.
El anuncio impacta en la comunidad cordobesa, donde La Paila era sinónimo de tradición y calidad en dulces, destacando la vulnerabilidad de las pymes ante la crisis actual que obliga a bajar las persianas de negocios icónicos.