El pasado 18 de febrero, se realizó la salida de personas en un radio de 4 kilómetros alrededor del cráter debido a la expulsión de material considerada de intensidad moderada. La evacuación se llevó a cabo como medida preventiva ante la actividad volcánica, asegurando la seguridad de los residentes en la zona afectada.
La situación resalta los riesgos asociados a fenómenos geológicos en regiones volcánicas, donde las autoridades monitorean constantemente la actividad para responder de manera oportuna. Este evento forma parte de una serie de alertas que subrayan la necesidad de planes de emergencia efectivos.
Aunque la intensidad fue calificada como moderada, la evacuación preventiva evitó posibles daños mayores, demostrando la preparación de las autoridades ante estos imprevistos naturales.