Ricardo Nievas, especialista en emergencias, explica que los incidentes del día involucran dos casos distintos: uno positivo con reacción explosiva en Gendarmería y otro intimidatorio en Mercado Libre, donde el artefacto simulaba ser explosivo pero no lo era, con cables y teléfono para generar pánico.
Subraya que cualquier bomba, ya sea por venganza personal o política, constituye un acto terrorista destinado a intimidar y generar terror. En el caso de Gendarmería, describe el dispositivo como un "cazabobo" artesanal, que explota al abrirse mediante mecanismos eléctricos o químicos, posiblemente activado a distancia, con baja carga explosiva de alrededor de un kilo, similar a granadas de guerra pero casero.
Nievas detalla los protocolos: evacuación, cordón de seguridad, inspección por personal equipado, uso de microcargas o cañón de agua para neutralizar sin detonar prematuramente. Afirma que no requiere expertise militar para fabricar estos artefactos artesanales, usando elementos accesibles, y compara con bombas vietnamitas o montoneras históricas.
Enfatiza la importancia de la respuesta rápida para minimizar riesgos, cubriéndose siempre dentro de las posibilidades, y concluye que estos eventos demandan investigación exhaustiva independientemente de su escala.