El programa introduce un escándalo picante entre Moria Casán y Cintia Fernández, destacando tensiones entre conductores y panelistas en TV. Mencionan un invitado de lujo, Augusto Tartufoli, en su prime, para hablar de todo. Plantean si es la primera vez que ocurre una guerra así, y la producción presenta un informe histórico sobre conflictos en programas.
En el clip del informe, se muestra una discusión acalorada donde una panelista defiende su deseo de estudiar y mejorar, criticando la televisión como un zoológico que la utilizó más que ella a él. Afirma no sentirse cooptada y querer evolucionar, pero la conductora la interrumpe, acusándola de maleducada y falta de profesionalismo. La panelista anuncia que es su último programa, sorprendiendo a la productora.
La conductora responde que es la primera renuncia sin aviso, y le pide retirarse para hablar. La discusión escala con insultos como "sarta de estupidez" y críticas mutuas por no dialogar. Intentan recomponer, pero la tensión persiste, con la panelista insistiendo en hablar y la conductora cortando. El informe resalta la falta de cohesividad en la TV argentina y momentos de alto voltaje en vivo.