El segmento arranca denunciando a Federico Sturzenegger, ex presidente del Banco Central durante el megacanje, por repetir prácticas de impunidad al adjudicar un contrato millonario de 56 millones de pesos a su cuñada María Josefina Rovilez en la Cancillería para capacitaciones personalizadas a solo 10 personas diplomáticas, cobrando 191.000 pesos por hora, triplicando los salarios del mercado.
Se revela un conflicto de interés evidente, con la Oficina Anticorrupción fallando en publicar la declaración jurada de Rovilez, quien tiene un historial en el Fondo Nacional de las Artes, Gobierno de la Ciudad, Ministerio de Cultura y Banco Central, todos vinculados a Sturzenegger. Panelistas exigen investigar si hubo negociaciones incompatibles y dar marcha atrás a la adjudicación, destacando el ocultamiento del parentesco para evitar escándalo.
Además, se critica el alquiler de cinco pisos y 24 cocheras por 720 millones de pesos (unos 500 mil dólares) para oficinas del Ministerio de Desregulación, que ya no existe, pero Sturzenegger sigue cobrando, en medio de un país con ajuste y falta de plata, pagado con impuestos de contribuyentes.
El tono es acusatorio, llamando a Sturzenegger 'el hombre antiestado' que afila la motosierra para otros pero no para su familia, y 'el ajustador preferido' de Javier Milei, quien lo elogia como 'uno de los economistas más brillantes del planeta'.