Hay enigmas que la ciencia aún no ha resuelto. ¿Qué hizo que nuestros antepasados evolucionaran de una forma tan especial? ¿Por qué la civilización y la ciencia del progreso están reservados exclusivamente a los humanos? ¿Qué nos diferencia de otros animales a nivel cognitivo? Recientes hipótesis sugieren que casi todas las respuestas a este enigma pueden encontrarse en una única capacidad humana. Una capacidad que podría explicar este incomparable y milagroso ascenso del ser humano.
Nuestras ideas sobre la inteligencia están cambiando. La ciencia empieza a reconocer que los humanos no son los únicos seres con grandes capacidades mentales. Chimpancés son extremadamente inteligentes, aprenden de errores, de congéneres y otras especies, memorizan y resuelven tareas abstractas si se les motiva. En cautiverio, se les estimula imitando actividades naturales como pescar termitas con palos en termiteros artificiales de cemento, donde usan y modifican herramientas para extraer comida, mostrando creatividad y diferencias individuales basadas en personalidad. El uso de herramientas es un signo de inteligencia en animales como mangostas rayadas que usan rocas para triturar huesos, y macacos cangrejeros que rompen conchas de mejillones con piedras.
Algunas especies de cetáceos dentados realizan varias tareas a la vez, se comunican al buscar comida y usan herramientas como esponjas para proteger el hocico, o objetos como juguetes en grupo. La gran diferencia entre humanos y animales no es solo inteligencia o coeficiente intelectual, sino el cerebro humano tres veces mayor que el de chimpancés, siendo la especie más encefalizada en proporción a talla. Somos la especie más social, con sociedades de millones, vida larga, desarrollo prolongado y aprendizaje extenso, todo relacionado con complejidad social que requiere un cerebro más desarrollado como procesador de información social. Otras especies encefalizadas como chimpancés, elefantes y delfines también son muy sociales.
Aunque el tamaño del cerebro humano aumentó con la socialización, no nos hace únicos, ya que otros animales tienen cerebros grandes y comportamientos sociales complejos. Humanos realizamos tareas complejas y multitarea basadas en capacidad mental, pero aves como águilas reales demuestran capacidades extraordinarias: vuelan precisando alas y cola contra vientos, detectan presas a kilómetros, calculan distancias, velocidades y ataques en segundos, sumergiéndose acrobáticamente para capturar. No es solo instinto; requiere técnica aprendida y cerebro desarrollado. Águilas planean equilibrando movimientos sutiles, mejorando con tiempo, pero no pueden explicarlo.
Grullas vuelan en formación aerodinámica, gansos, cormoranes y flamencos similarmente. Estorninos forman espectaculares vuelos grupales sin chocar, un misterio científico. Nuevas teorías definen conocimiento como know-how práctico para problemas, no solo comunicación verbal. Una mujer conduciendo integra entorno, vehículos y manejo con precisión multitarea, dominando técnicas complejas, pero esto es común en especies animales, no explicando nuestra diferencia enorme con ellos.