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El evangelio de la paz según Romanos capítulo 10 verso 15

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El evangelio de la paz es esencial para disfrutar la vida: El predicador cita Romanos 10:15, destacando que hermosos son los pies de los que proclaman el evangelio de la paz. Benditos los que van pregonando la buena noticia de salvación. Insiste en que es imposible disfrutar de la vida sin paz con Dios, ya que las controversias entre el pecador y Dios arruinan todo placer como un sapo en miel.

El pecado no perdonado lleva a la muerte eterna: El pecado condena al infierno y a la muerte eterna. No hay nada que pueda compensar la pérdida del alma, ni vestidos, fiestas, placeres, fortuna o reconocimiento humano. Sin paz, las bendiciones del Señor saben a hiel. Los sentenciados a muerte se entretienen en juegos mientras viven sus últimas horas antes de la ejecución. ¡Qué locura! La vida sin Dios termina en un abismo profundo. Alguien debe advertir a estas personas que caminan con sentencia de muerte eterna, y ese alguien son los redimidos, aquellos chamuscados por el pecado pero alcanzados por el Evangelio de la gracia y la paz.

Despreciar el Evangelio trae rechazo divino: Hay que tener cuidado con despreciar este Evangelio, ya que en el Antiguo Testamento nadie creyó a los mensajeros, como dice Isaías. Hoy Dios envía mensajeros para reconciliar a los pecadores, pero muchos no hacen caso. La Biblia advierte que sufrirán la pena del infierno eterno, alejados de la presencia del Señor, terrorífico. ¿Qué milagro es mayor: que los condenados rechacen el indulto o que Dios siga ofreciéndolo? Dios espera paciente mientras el Evangelio se predica en casas, células, templos y por todo el país.

La paz es para todos sin distinciones: El ministerio de la reconciliación invita a ricos, pobres, pecadores empedernidos, viejos o jóvenes. Hay lugar para todo el que cree en Jesucristo. No importa cuán profundo sea el pozo o cuán alejado esté uno del Señor; la misericordia y la gloria divina están para quien se vuelve a Dios. Dios manifiesta su intención de reconciliarse desde el principio, como con Adán y Eva en el Edén, ofreciendo la promesa de la simiente de la mujer el mismo día que pecaron. Dios fue el primero en predicar el Evangelio de la gracia y la paz.

Llamado urgente a la reconciliación: ¿Estás en paz con Dios? Acepta la propuesta o sigue hacia el infierno. Rechazarla es negar la amistad de Dios y continuar en guerra con el Creador. Hay que levantar la bandera blanca antes de la muerte, porque después no habrá oportunidad. Es hora de arreglar cuentas con el Señor, aceptar el Evangelio de la paz y reconciliarse. Si oyes la voz de Dios, no endurezcas tu corazón; di sí al Señor. Muchos rechazan el mensaje, pero otros nunca lo han oído y transitan con sentencia de muerte. Somos agentes de paz, llevando el Evangelio para que conozcan al único Salvador, Jesucristo, a quien sea toda la gloria.