En el barrio El Remanso de Exaltación de la Cruz, a 72 kilómetros de Buenos Aires sobre la Ruta 8, el 16 de enero de 2008, Rosana Galeano, de 29 años y madre de dos niños pequeños, fue asesinada de un disparo con una pistola calibre 11.25, munición de alto impacto. Casada con José Arce, mucho mayor que ella, la relación comenzó como una historia de amor pero derivó en posesión y violencia extrema. Él, un posesivo controlador, la sometía física y emocionalmente, y tras separaciones previas, contrató a un sicario para el crimen. La familia de Rosana, incluyendo su hermano Oscar Galeano, ha luchado por justicia durante 18 años, pero enfrenta impunidad y fallas del sistema judicial.
Arce, con antecedentes en Estados Unidos por tráfico de drogas y expulsado del país, llegó a Argentina y se casó primero con otra mujer de la que se divorció violentamente. Su segundo matrimonio con Rosana repitió el patrón de abuso; ella huyó varias veces, pero él la rastreaba. El sicario mencionado en el juicio fue Luis Velarde, pero nunca se lo investigó a fondo, y la causa prescribe tras 15 años. La madre de Arce, Elsa, y su hermana Mónica fueron condenadas como encubridoras, pero cumplieron prisión domiciliaria por edad y edad avanzada, respectivamente, manteniendo contacto con los hijos de Rosana, lo que genera impotencia en la familia.
En el programa, se muestra un clip de Arce hablando meses después del crimen, fingiendo amor por Rosana con tono protector y dulce, recordándola como 'buena madre' y 'jovial', negando arrepentimientos y afirmando que la protegería igual. Sin embargo, intercalaba frases hirientes, sugiriendo amantes como el jardinero o heladero para desacreditarla. El panel discute el fracaso judicial: condenas leves, impunidad para el sicario y falta de remoción de responsabilidad parental a los femicidas, pese a leyes como la Red de Responsabilidad Parental. Oscar Galeano relata intentos fallidos por Congreso y juzgados para sacar a los niños del hogar de los asesinos.
La discusión destaca cómo la familia carga no solo el duelo, sino la ausencia de justicia, con críticas al sistema que no previno ni actuó adecuadamente. Se menciona que incluso si Velarde confesara, la prescripción impide penas nuevas. El nuevo Código Penal podría extender plazos para futuros casos, pero no aplica retroactivamente aquí. El caso ilustra fallas sociales y estatales en femicidios, con Arce convirtiéndose en figura mediática post-crimen.