En entrevista, el economista Osvaldo Jordano, presidente del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamérica (IERAL) de la Fundación Mediterránea, califica la reforma laboral como un hecho inédito por su integralidad y profundidad, algo no visto antes en Argentina. Subraya la necesidad de revisar la normativa laboral obsoleta, con décadas de antigüedad, que genera daños como alta informalidad y baja capacidad económica.
Jordano afirma que la reforma no resuelve todos los problemas, dejando temas pendientes, y advierte moderar expectativas. Rechaza calificarla de "ley esclavista", argumentando que la legislación actual es la verdaderamente esclavizante al condenar al 40% de trabajadores a la informalidad, especialmente en pequeñas empresas, donde no se generan empleos de calidad hace más de una década.
Destaca que los resultados dependen del crecimiento económico; sin ventas, no hay contrataciones. Critica la litigiosidad actual que asfixia a las empresas y ve la reforma como un paso hacia una legislación más moderna y racional que reduce nichos para juicios. Sobre la baja de aportes patronales impulsada por el ministro Caputo, la considera positiva para frenar el empleo negro, aunque injusta por no aliviar a trabajadores actuales.
Sugiere focalizar la baja impositiva en pequeñas empresas, donde la cuña fiscal es más dañina (de 100 pesos del empleador, al trabajador llegan menos de 60), para un impacto mayor en la formalización sin alto costo fiscal. Advierte que sin esto, la ley podría decepcionar al no lograr un masivo blanqueo en ese segmento clave del empleo.
En un contexto de números ajustados, entiende la cautela del gobierno pero insiste en que priorizar pymes habría sido más efectivo contra la informalidad masiva causada por impuestos altos.