Natalia Montín explica la baja del dólar por debajo de 1.400 debido a factores internos como mayor apoyo político al oficialismo en Congreso y Senado, reduciendo volatilidad, y externos como el debilitamiento del dólar estadounidense que favorece monedas emergentes como el argentino.
Para Argentina, con sectores clave como industria y comercio dependientes de exportaciones, un tipo de cambio bajo no es favorable porque vuelve poco competitivo los bienes locales frente a importaciones baratas, lo que lleva a recortes en producción, cierres y menos puestos de trabajo, debilitando la demanda.
El gobierno adquiere reservas en 33 rondas consecutivas sin presión inmediata, pero en meses venideros podría haber mayor demanda estacional de pesos y presión al alza, especialmente por la demanda de dólares como reserva que drena reservas. Se advierte sobre saldo negativo en cuenta capital y financiera, similar al año pasado.
En contexto de inflación alta, un dólar bajo no sirve: alimentos subieron 1,3% la última semana de febrero, la más alta en 4 meses. Para bajar inflación a 2% mensual, se necesita atraso cambiario que impacta negativamente la actividad económica, con emisión monetaria de 2024-2025 sintiéndose ahora en márgenes empresariales amplios que corrigen precios tardíamente.