En la Cámara de Diputados, el veterano legislador de 78 años de La Libertad Avanza por Salta, Zapata, protagonizó un papelón al creerse Bad Bunny y desatar una disertación interminable que hasta Martín Menem tuvo que callarlo. No respeta el reglamento, agradece aplausos como si fuera un show y deja al descubierto el nivel de mediocridad que reina en el Congreso.
Los conductores del programa no escatimaron críticas: recordaron que desde octubre del año pasado advirtieron que la Cámara traería candidatos peores, y lo de Zapata lo confirma. Hablan de la reforma laboral que cambia la vida de los trabajadores argentinos, pero todo termina en escándalos y no en debates de fondo.
Dan cierre al tema porque es viernes, pero advierten sobre lo que viene con Ramiro Marra y un posible 27 con un presidente de Terian, dejando en el aire si esto es descabellado o no. El tono es de indignación total por la falta de respeto al pueblo que estos representantes supuestamente defienden.
La discusión resalta cómo los diputados priorizan el show sobre las propuestas serias, con llamados a un borrón y cuenta nueva para renovar a esta casta de mediocres que nos representan.