Arrancamos el día después de la aprobación de la reforma laboral en Diputados, un retroceso brutal para todos los trabajadores argentinos. Jorge Rial lideró el seguimiento toda la semana, y hoy cerramos este viernes con las repercusiones de esta ley que beneficia a los que menos aportan, como los que festejaban en el balcón de Nueva Alcón: Karina Milei, Manuel Adorni y Diego Santilli, figuras con currículos dudosos y pocos aportes previsionales. Kari celebró como si fuera un triunfo histórico, pero esto es una barbaridad que va a pagar caro el pueblo.
Pasó de todo ayer en el Congreso: incidentes afuera con la policía y manifestantes, y adentro un zoológico de bizarreadas con Maurito Furco. Hubo encendidos argumentos en contra, tibios y vergonzantes a favor, ausentes clave y aplausos que nadie pidió. La Argentina no crece hace demasiado, y esta ley laboral que mira al mundo ideal es un fracaso del modelo actual. Legisladores como los que hablaron de mejorar pero votaron en contra del capítulo 26, acompañando a sus provincias por presión.
Hoy seguimos desmenuzando: el presidente celebró desde Washington, pero acá pusieron la cara los cómplices. Casos como Fernando Biela, que dio un discurso en contra pero votó a favor, igual que en la ley base con Margarita Stolby y De Loredo. Es un desastre, explicable por la presión del gobierno con ATN a provincias ahogadas financieramente, la zanahoria que La Libertad Avanza criticaba pero ahora usa. Esto es doblemente grave: traicionar el voto popular y el discurso propio.
En un mes, seis meses o un año, la gente se va a dar cuenta de esta injusticia delictiva que nos hace daño. Los responsables van a pagar caro, créanme. Pausa en este tema para un Ahora en C5N, pero volvemos a los culpables que festejaron esta barbaridad.