9.41 de la mañana y preocupa a los ecologistas pero también al mundo entero la deforestación que se lleva adelante en el Amazonas, concretamente, la reserva verde más importante que tiene el mundo.
La transformación del paisaje amazónico por la deforestación altera el equilibrio climático de la región y repercute en la disponibilidad de agua, la temperatura y la frecuencia de lluvias. La pérdida sostenida de bosques en la cuenca más extensa de selva tropical genera cambios medibles en las condiciones ambientales que afectan tanto a los ecosistemas como a las actividades humanas.
Un estudio publicado por Communication Health analiza datos satelitales recopilados entre 2003 y 2021 para cuantificar el impacto de la deforestación en variables climáticas clave, incluyendo temperatura superficial, cantidad de agua liberada a la atmósfera por la vegetación y lluvias estacionales. La investigación compara regiones amazónicas con distintos niveles de cobertura forestal y revela cómo la disminución del bosque incide en la dinámica climática regional.
El estudio documenta que la deforestación impulsa un aumento de la temperatura superficial, una reducción de la evapotranspiración y una menor frecuencia de lluvias durante la estación seca, que según la NASA es entre julio y noviembre, de una disminución en la cantidad de días lluviosos. Según el análisis de los investigadores, las áreas con menos del 60% de cobertura forestal presentan un clima cada vez más semejante al de las zonas de transición entre selva y sabana.
Allí está entonces un preocupante informe de cómo va variando el Amazonas por la deforestación y todo lo que genera, no sólo para el Amazonas, sino el ecosistema Lindán.