Estos días se celebra en Nueva Delhi una cumbre internacional sobre el impacto de la inteligencia artificial.
Una cita a la que han acudido no solo los líderes del sector, sino también responsables políticos. Al cierre de la segunda jornada, India ha logrado posicionarse como eje del sur global.
Elevando los compromisos de inversión de los gigantes tecnológicos a más de 300.000 millones de dólares. Entre ellos, Microsoft invertirá 50.000 millones, Google Cloud 15.000 y Reliance Industries 110.000 millones de dólares.
Más allá de las inversiones, otros dos temas entraron en el debate. La necesidad de regular urgentemente esta tecnología, según expuso el jefe ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, y un pedido en el que coincidieron casi unánimemente los más de 20 líderes políticos y jefes.
A la cabeza de ese frente político crítico se situó el anfitrión de la cumbre y primer ministro indio Narendra Modi, quien propuso un código abierto alternativo al modelo actual de IA, una misma línea hacia la democratización defendida entre otros por los líderes de China, España, Reino Unido o Canadá.
Pero también desde las instituciones internacionales hubo además de palabras claras hacia los consorcios tecnológicos, una propuesta económica muy concreta. Llamo a crear un fondo global de IA para desarrollar capacidades básicas en los países en desarrollo. Habilidades, datos, potencia informática.