El abogado constitucionalista Cristian Cabo explica que la reforma laboral regresa al Senado como Cámara de Origen para un trámite complejo según la Constitución Nacional. No es ley aún, y el Senado tendrá la última palabra sobre si incluye el artículo 44, introducido en Diputados pero rechazado por el Ejecutivo. Se prevé que se apruebe sin ese artículo, evitando un escándalo, con solo dos alternativas: aprobar la versión modificada de Diputados o volver a comisión para negociaciones.
En la comisión del Senado, el senador Fernando Salino critica la velocidad del trámite, que llegó en tiempo récord de 10 minutos desde Diputados, y lo califica de lesivo para los trabajadores. Menciona manifestaciones de la CGT y cámaras empresarias, cuestiona la transparencia de la presidenta de la comisión Alicia Kirchner, quien ocultó información bajo siete llaves, y advierte que irregularidades abrirán un camino de litigiosidad judicial por el entorpecimiento del debate.
Patricia Bullrich, ministra de Seguridad, defiende la ley como un paso importante para blanquear trabajadores informales y precarios, reducir cargas en nuevos empleos hasta el 85%, y generar previsibilidad en juicios laborales. Rechaza acusaciones de coimas como inventos de la oposición desde el 2000, y destaca que el gobierno ganó elecciones y logró estabilidad económica, con la tasa de desempleo bajando del 7,6% al 6,6% según el INDEC. Insiste en que algunas empresas cierran pero nacen otras, impulsando crecimiento.
El empresario César Macchio, fabricante de heladeras en Córdoba, ve la reforma como un alivio parcial: de una mochila de 30 kilos de piedras, les sacaron 10, y el artículo 44 se renegociará después. Expresa preocupación por cierres de empresas sin ver nuevas aperturas, y menciona que ni siquiera YPF absorbe muchas vacantes. Analistas como Abigail Oliverio confirman que el Senado aceptará los cambios de Diputados, excluyendo el artículo 44, para aprobación el viernes 27 de marzo, antes del discurso de Javier Milei el 1 de abril, pero enfatizan que una sola ley no transforma el esquema laboral, requiriendo reformas tributarias, de seguridad social e inteligencia artificial.