En un fallo esperado, la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos anuló con 6 votos a 3 los amplios aranceles impuestos unilateralmente por Donald Trump, declarando ilegal esta medida bajo el argumento de emergencia nacional y reafirmando que el poder arancelario pertenece al Congreso.
Gustavo Mura, analista internacional, explica que esto representa un tremendo golpe a la agenda económica de Trump, impactando los mercados y limitando su capacidad para imponer tarifas masivas de hasta el 60% de un día para el otro, aunque no resuelve demandas de devolución de fondos por empresas afectadas.
Trump anticipó un plan B y plan B del plan B, recurriendo a leyes como la de Expansión Comercial de 1962 para aranceles por seguridad nacional en sectores como acero, aluminio, autos y semiconductores, o la de 1974 contra prácticas injustas, haciendo el proceso más lento pero jurídicamente sólido, ahora enfocado país por país y sector por sector.
El impacto varía: para México, menos amenazas inmediatas por migración o fentanilo pero investigaciones en automotriz; para Venezuela, medidas sectoriales en petróleo; para Cuba, presión indirecta vía comercio con terceros; y para China, más litigio formal. Geopolíticamente, fortalece el equilibrio institucional, dando a Trump argumentos de legitimidad supervisada.
En contexto de desaceleración económica en 2025, tensión fiscal y búsqueda de consenso para guerra con Irán, Trump intercambia con demócratas, pero mantiene intención de usar comercio como arma, aunque Washington actuará con menos rapidez.