La Corte Suprema deroga el pilar fundamental basado en una ley de emergencia económica que no menciona explícitamente "tarifas", haciendo la decisión estatutaria inválida. Trump, furioso en su conferencia de prensa, destaca que el régimen recaudó más de 300 mil millones de dólares en 2025 de países exportadores al mercado estadounidense, el mayor del mundo. Critica la falta de mención en el fallo sobre la devolución de estos fondos y subraya la necesidad de los aranceles para equilibrar el déficit comercial.
Trump cita la opinión disidente de tres jueces conservadores, incluyendo Brett Kavanaugh nombrado por él, quien afirma que el fallo es solo una interrupción estatutaria y no limita la capacidad presidencial para imponer tarifas por seguridad nacional. Anuncia el uso de una ley de 1974 de Richard Nixon para imponer un arancel del 10% adicional sobre acuerdos con 140 países, ratificando la política proteccionista pese al revés judicial.
El análisis concluye que Estados Unidos mantendrá aranceles extremos para proteger su balanza de pagos y seguridad, enfrentando el déficit fiscal que alcanzó seis puntos del PIB al inicio del gobierno de Trump. Esta situación centraliza los acontecimientos mundiales, oponiendo los intereses de la Casa Blanca a la interpretación derogatoria de la Corte.