La iniciativa "Nuestra América Convoy to Cuba" comenzó como una flotilla marítima pero, ante la abrumadora solidaridad internacional, se transformó en una operación coordinada por aire, tierra y mar, organizada por una coalición de movimientos democráticos, sociales, sindicatos, diputados, organizaciones humanitarias y figuras públicas de distintos países.
La situación en la isla caribeña se ha deteriorado por la grave escasez de combustible que ha provocado apagones prolongados y restricciones en servicios básicos, en parte debido a las políticas de bloqueo y limitaciones en el suministro eléctrico. Cuba ya hace años que viene atravesando por una crisis profunda social y política, pero con este bloqueo de combustible esto se agrava aún más.
Organizadores de la iniciativa destacaron que la solidaridad internacional fue fundamental para expandir la idea original de una simple flotilla hasta convertirse en un convoy global que desafía las condiciones actuales para llevar ayuda directamente a la capital cubana. La movilización humanitaria es seguida con atención en el contexto regional y político, donde la crisis energética y las restricciones de combustible se han convertido en uno de los principales desafíos para la economía y la vida cotidiana de Cuba.
La operación tiene como objetivo transportar alimentos, medicina, suministros médicos y bienes esenciales para apoyar a la población cubana que se encuentra totalmente afectada por esta crisis.