La empresa FATE en Virreyes, zona norte del Gran Buenos Aires, no reabrió sus puertas hoy pese a la conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo, argumentando que no están dadas las condiciones operativas. Un cartel en la entrada informa que el ingreso se facilitará solo cuando sea posible, tras 48 horas de conflicto y el anuncio de cierre definitivo.
Los trabajadores, en asamblea en los jardines de la planta, tomaron decisiones por mano alzada ante la negativa de la empresa. La conciliación obliga a retrotraer el conflicto al estado previo, pero FATE insiste en continuar producción solo con insumos existentes por 15 días, sin compras nuevas, mientras la decisión de cierre permanece firme y se pagan salarios por ese período.
El gobierno intervino por sensibilidad ante la reforma laboral y críticas al accionista principal, Madanes Quintanilla, vinculado al GOAR y exportaciones. Se teme un efecto cascada con pérdida de 2.500 empleos indirectos, y la asamblea resuelve mantener la presión sin tomar la planta por ahora, exigiendo continuidad para los 920 puestos directos.
La situación complica indemnizaciones y obliga a recalcularlas, mientras el sindicato denuncia falta de voluntad de la empresa, que dejó un candado en la puerta pese a promesas de tareas. Los trabajadores permanecen en el lugar para defender sus puestos, con discusiones internas sobre intensificar acciones a medida que regresen más compañeros de vacaciones.