Tras bromas sobre gluten y higiene, inician la preparación de milanesa Cachopo sin gluten, un plato español con nombre especial. Madame Papin enfatiza higienizar manos y utensilios para evitar contaminación cruzada, y revela anécdotas como huevos duros escondidos en zapatillas para evitar que se los coman. Usan carne de bife de chorizo del Frigorífico Aconcagua, con entrega a domicilio en Capital y GBA. Cortan la carne en churrasquitos finitos, la golpean para dejarla súper delgada y preparan un relleno mediterráneo con tomate seco hidratado y cortado fino, aceitunas negras picadas a mano para textura, y albahaca fresca en juliana, todo mezclado con queso para formar una pasta espesa.
Colocan el relleno entre dos piezas de carne, sellan los bordes pegando carne con carne y presionando para que quede bien unido. Luego, preparan el empanado sin gluten: primero pasan por pan rallado seco para una base firme, evitan que se desarme, luego por huevo batido condimentado con sal, mostaza y ajo fresco para sabor intenso, y finalmente otra capa de pan rallado, cubriendo ambos lados. Recomiendan refrigerar la milanesa rellena antes de freír para que se rigidice, reduzca globos al freír y mantenga la forma, un tip aprendido en el estudio para mejor resultado.
Fríen la milanesa en aceite caliente, quedando dorada y crujiente por fuera, jugosa por dentro con el relleno fundido. Comparten que una porción es suficiente para dos personas por su abundancia, y destacan cómo el primer paso por pan rallado o harina previene que el empanado se desprenda. El plato final se ve impresionante, listo para servir, enfatizando su simplicidad pese al corte detallado de ingredientes.