En medio de escándalos en el fútbol argentino, Claudio Tapia, presidente de la AFA, junto a Pablo Tobillino, Hugo Malaspina y otros tres directivos, fueron citados a indagatoria por la Justicia. La denuncia, impulsada por la AFIP, acusa a la asociación de evadir aportes patronales e impuestos, reteniendo fondos de empleados que no se pagaron en tiempo y forma, violando la ley penal tributaria. Expertos prevén un procesamiento por apropiación indebida, ya que los pagos se hicieron fuera de plazo, financiando otros fines en lugar de destinarlos correctamente. La ARCA denunció irregularidades en los pagos, que no prescriben si exceden los 30 días.
Testigos como las contadoras Paula Méndez y Mónica Gugge declararon que Tapia administra la clave fiscal y Tobillino ordena los pagos, involucrando a secretarios. El juez aceptó las pruebas y citó a indagatoria a los directivos, pidiendo su salida del país para asegurar su comparecencia. Se discute la jurisdicción: la AFA alegó mudanza a la provincia de Buenos Aires en calle Mercedes 1376 para competencia local, pero es falsa; la sede real sigue en Viamonte, CABA, en un intento de evadir fiscalización de la IGJ.
Balances de la AFA bajo observación por ocho ejercicios, con 111 millones de dólares en partidas inexplicadas, como 44 millones en elecciones y 8 millones por partidos amistosos, pese a ingresos reportados de 15 millones en un solo amistoso en India. Se cuestionan sociedades offshore como Turprodenter y flujos de divisas. La IGJ investiga traslados y viajes de la selección, exigiendo detalles. En Superliga, 348 millones de dólares en derechos de TV distribuidos opacamente, con clearing de deudas club-AFA vía Liga Profesional, una entidad distinta pero controlada por AFA.
Posibles penas de dos a seis años por retención de aportes (19.500 millones de pesos), escarcelables si menores a tres años. La mudanza busca jurisdicción complaciente en Buenos Aires, donde balances no fueron objetados, pero IGJ reclama aperturas vagas y reitera intimaciones. Nadie discute el derecho a mudarse, pero debe ser legal; la AFA miente sobre su ubicación actual.