El paquete explosivo en Gendarmería ingresó el 27 de agosto de 2025, siete meses atrás, y detonó hoy, confirmando un atentado terrorista organizado contra una fuerza federal del Estado. Expertos lo comparan con las cartas bomba de los 70, y el fiscal federal Ramiro González ordenó un peritaje comparativo con el artefacto que explotó contra el fiscal Nicolás Pino el 5 de septiembre en la calle Juncal, solo ocho días después.
Ambos incidentes ocurrieron previo a las elecciones: septiembre en Buenos Aires y octubre nacionales, en un intento de desestabilizar al gobierno de Javier Milei. Surgieron audios de Andes y movidas políticas que cambiaron resultados electorales sin lista sábana. Fernando Soto califica el acto como terrorista grave en democracia, usando estructuras del Estado para advertir o atemorizar.
La conexión temporal y técnica sugiere un plan conjunto para generar inestabilidad electoral. El comandante mayor no estaba presente, pero el impacto resalta la vulnerabilidad de instituciones clave. Investigaciones avanzan para identificar similitudes en los artefactos y posibles autores.