Una familia en el AMBA necesita casi 200.000 pesos para pagar la canasta de servicios básicos como luz, gas y agua en febrero, con aumentos que superan ampliamente la inflación general. Esto representa alrededor del 11% de los ingresos familiares, sumado al 50% que se va en alquileres en muchas hogares de Buenos Aires.
El desglose interanual muestra transporte subiendo un 56%, gas natural 37%, electricidad 35% y agua 18%. En 2023, la canasta aumentó un 593%, y el transporte público más del 900% desde diciembre de 2023. Estos incrementos impactan directamente en el presupuesto, dejando menos para alimentos y necesidades diarias.
Comparados con la realidad de ingresos y la inflación, estos números erosionan el poder adquisitivo, especialmente en clases medias y bajas. El análisis enfatiza cómo los servicios esenciales consumen una porción creciente del salario, complicando la economía hogareña en un contexto de presiones inflacionarias continuas.
La brecha entre aumentos de servicios y salarios genera preocupación, ya que rubros como el transporte y la energía son inevitables. Esto obliga a familias a recalcular presupuestos, priorizando pagos básicos sobre consumo variable.