Un estudio de la Universidad de Bournemouth en el Reino Unido identificó una relación entre bebidas con alto contenido de azúcar y síntomas de ansiedad en jóvenes, revisando estudios de los últimos 25 años. Las bebidas incluyen refrescos, energéticas, zumos azucarados, leches aromatizadas y tés o cafés con azúcar.
El meta-análisis vincula el consumo elevado de azúcar con un 34% más de probabilidades de padecer trastornos de ansiedad. En tratamientos por salud mental, se recomienda reducir estas bebidas, ya que la ansiedad es una de las condiciones más reportadas en niños y jóvenes.
Los hallazgos muestran una asociación, no causalidad directa: no está claro si el azúcar causa ansiedad o si los ansiosos consumen más para sobrellevar el estrés, creando un círculo vicioso. Factores como mal sueño o estrés también influyen. Esto corrobora la creencia de que el azúcar pone nerviosos a los niños.