En un semáforo a las 23:25, Facundo es asaltado por motochorros que le roban el celular tras una pelea donde uno lo golpea con un arma. Dos minutos después, al volver a su negocio sin teléfono, se cruza con los ladrones circulando en contramano, toca bocina, grita y en un impulso de desesperación les cruza el auto, atropellando a uno que sufre fractura de fémur mientras el otro huye.
Facundo llama al 911 angustiado, explicando el choque y pidiendo ayuda para el herido, mostrando genuina preocupación. Procesado por tentativa de homicidio, enfrenta embargo de 10 millones de pesos, auto secuestrado y posible juicio oral con pena alta, mientras el ladrón herido es procesado por tentativa de robo con embargo de 5 millones.
En entrevista con Matías Castelli, Facundo aclara que su intención fue solo detenerlos para recuperar su bien y pedir ayuda, no lastimarlos, destacando que no los persiguió sino que se topó por casualidad. Su abogado Fernando Abate apela la calificación, argumentando emoción violenta por el robo armado, falta de intención homicida y que Facundo se quedó, llamó al 911 y mostró remordimiento, pidiendo reclasificar como lesiones.
Abate critica que la justicia no vincula adecuadamente los hechos, ignorando el contexto de víctima shockeada, y advierte que sin cambio, Facundo podría quedar preso mientras los delincuentes salen con condicional. La cobertura resalta el "mundo del revés" donde la víctima es más castigada, generando polémica sobre protección a víctimas vs. derechos de delincuentes.