Los archivos desclasificados de Jeffrey Epstein, que incluyen más de 3 millones de páginas, 2.000 videos y casi 3.000 fotos, han sacudido al mundo al implicar a figuras de la realeza, política y empresariado. El ex príncipe Andrés de Inglaterra, hermano del rey Carlos III, fue detenido ayer, recluido 11 horas y liberado bajo fianza; se espera que declare nuevamente tras una entrevista con la BBC. La víctima principal, Virginia Giuffre, quien falleció el año pasado, animó a otras víctimas a testificar sobre los abusos sufridos con el príncipe Andrés.
Hillary Clinton declarará el 25 de febrero, y Bill Clinton el 26, en medio de implicaciones que tocan a Donald Trump, Elon Musk y otros poderosos. Giuffre relató en una entrevista póstuma el horror de su abuso: "He got up and he said thanks and walked out and I sat there in bed just horrified and ashamed", destacando el terror vivido por una menor abusada por un miembro de la realeza.
La filtración revela una red de pederastia que vincula a elites globales, con el príncipe Andrés como figura central denunciada por Giuffre, la primera en testificar contra Epstein. El caso no termina: más testimonios de clientes implicados prometen condimentos explosivos, tocando a personajes públicos con inmenso poder aún hoy.
Estos delitos, cometidos hace años, persisten sin condena ni cargo de conciencia. El nombre de Donald Trump aparece más veces en los archivos que el de Jesús en la Biblia, y ahí lo ven, impune gobernando en Estados Unidos, simbolizando la aberrante impunidad de las grandes elites globales.