La Asamblea Nacional de Venezuela aprobó por unanimidad la ley de amnistía general prometida por Delcy Rodríguez, presidenta interina, abarcando presos políticos desde 2002 hasta 2025. La votación ocurrió ayer entrada la noche por segunda vez, concentrando atención en figuras como Nahuel Gallo y Germán Giuliani. La ley incluye 16 artículos pero no detalla delitos específicos cubiertos, excluyendo casos de rebelión militar como el intento de 2019, crímenes de guerra, violaciones a los derechos humanos, narcotráfico y corrupción, causas consideradas inventadas por la justicia venezolana.
Organizaciones como Foro Penal Venezolano advierten restricciones y piden cautela, ya que los tribunales, no independientes y alineados al poder de turno, tienen 15 días para emitir órdenes de liberación. No se levantan inhabilitaciones políticas, como la de María Corina Machado, que impidió su candidatura en las elecciones de 2024. La ley fue celebrada por Estados Unidos y España, pero con condiciones que limitan su alcance, comparada con amnistías cuestionables en Argentina como las de Menem, revocadas en 2000.
Se estima que más de 600 personas siguen detenidas por causas políticas, y no hay avances concretos en el cierre del Helicoide, principal centro de tortura del SEBIN. A pesar de ser un pedido de Washington, se mantiene la cautela para ver cómo evoluciona el proceso, especialmente para presos como el gendarme argentino Nahuel Gallo, acusado de espionaje en una causa inventada, y Germán Giuliani.