Alejandro Rufo, de 52 años, quien asesinó a su hijo Joaquín de 8 años en Lomas de Zamora para vengarse de su ex pareja, se suicidó en la unidad penitenciaria número 34 de Melchor Romero.
Durante una recorrida de rutina, el personal escuchó gritos del pabellón 4; Rufo se había colgado con una sábana de la ventana de la celda 85. Sus compañeros cortaron la tela e intentaron reanimarlo, pero fue declarado muerto en el lugar.
La UFI número 3 del Departamento Judicial de La Plata investiga el hecho como suicidio. El crimen original fue un homicidio agravado por el vínculo, motivado por venganza contra su mujer, una locura absoluta según los conductores.