En el panel de Intrusos, debaten si Wanda Nara pagó hasta 7 millones de pesos para entrar a la 'casita' de Bad Bunny en su show de River, junto a figuras como Lali, Nicki Nicole y María Becerra. Especulan que influencers cobran por accesos VIP, pero Wanda lo recupera con publicity, aunque algunos creen que fue invitada por su estatus. Critican su estrategia para pegarse en fotos y videos, ignorada por Bad Bunny quien ni la miró mientras ella no sabía las letras de las canciones.
Destacan el ingenio de Wanda para colarse en eventos, recordando anécdotas como la de Johnny Depp, y cuestionan si pagó o usó contactos, ya que nadie se anima a detenerla. Mencionan que cantantes como Lali no pagan, pero influencers sí, y Wanda genera buzz internacional que vale más que el costo. El panel se ríe de su 'doble de cola' y su capacidad para generar atención, incluso si no canta bien.
La charla pasa a su estancia en Mar del Plata por un evento de prensa para un banco con Maxi López. Wanda reservó una suite en un hotel boutique cerca de La Perla, pero decepcionó a la gerencia al no publicar lo suficiente en redes a cambio del canje. Habían preparado flores y decoración kitsch por San Valentín, posiblemente pagada por ella o Martín Migueles, pero dejó todo tirado y no canceló otra reserva, dejando una habitación vacía.
Acusan a Wanda de ser ingrata y rompehuevos, ya que el hotel esperaba más publicaciones para promocionarse, pero ella priorizó su agenda y no cumplió expectativas. El panel ironiza sobre su actitud de diva, comparándola con vedettes de los 80, y nota que todo es canje pero ella gasta en caprichos como ir a ver a Bad Bunny.