En Puerto Iguazú, Misiones, más allá de las Cataratas, se encuentra Aripuca, un parque temático y cultural que ofrece alternativas interesantes y poco conocidas para disfrutar la región. El centro interpretativo recrea el trabajo de los pueblos originarios guaraníes y su relación con el entorno natural, con un entorno similar a la selva misionera pero seguro y preparado para un recorrido recreativo y educativo, sin los peligros de la selva real.
Se explica el origen del nombre Aripuca, derivado del guaraní para una trampa que capturaba aves vivas sin dañarlas, usada para autosustento sin depredación. El parque copia este modelo en grande para concientizar sobre la codicia humana que lleva a la propia trampa ambiental. Incluye una familia de descendientes guaraníes que interpretan canciones y danzas tradicionales, emocionando a los visitantes con su melodía suave y conexión con la naturaleza.
El recorrido ofrece feria de artesanías originarias, espacios comerciales y gastronómicos, y la atracción principal: una trampa gigante construida con 500.000 kilos de madera de 30 tipos de troncos autóctonos, de 200 a 500 años, rescatados de caídas. Tardó cuatro años en construirse, con esfuerzo humano y maquinaria, destacando especies como palo rosa, monumento natural provincial. Todo promueve la conciencia sobre cuidar estos gigantes de la selva misionera, muchos ya extintos.
El parque es una joya complementaria a las Cataratas de Iguazú, imperdible para visitantes a Misiones, dejando sorprendidos con información valiosa sobre los orígenes del ecosistema selvático del noreste argentino.