El partido entre Real Madrid y Benfica quedó marcado por un tenso cruce entre Vinicius Junior y el argentino Gianluca Prestiani, donde el brasileño denunció haber recibido un insulto racista tras convertir el gol del triunfo, asegurando que el delantero le dijo "mono". El árbitro detuvo el encuentro varios minutos, pero el VAR no pudo constatar la agresión verbal.
Compañeros de Vinicius respaldaron su versión y condenaron el episodio, mientras el técnico Álvaro Arbeloa se expresó en contra. Hubo tensión cuando jugadores del Real Madrid evaluaron abandonar el campo en protesta. Benfica defendió a Prestiani, rechazando la acusación por la distancia, y compartió imágenes del momento para apoyar al joven delantero.
El club lisboeta manifestó su apoyo en un intento de desactivar la polémica, que ahora será investigada por la UEFA, destacando la persistencia del racismo en el fútbol europeo.