Las tensiones en la zona del Golfo Pérsico alcanzan un pico con una probable escalada militar entre Irán y Estados Unidos. En declaraciones recientes, Donald Trump estableció un plazo de 10 días para decidir si avanza militarmente, en medio de maniobras de Irán y Rusia en el Estrecho de Hormuz, clave para el paso del crudo mundial.
El analista internacional Gustavo Mura, en entrevista en vivo, detalla que Trump reunió a líderes mundiales en la "Junta de la Paz", una especie de ONU paralela, para lanzar amenazas veladas. Ayer evaluó acciones contra instalaciones nucleares iraníes con su equipo de seguridad, y el Pentágono confirma que está listo para atacar posiciones vitales del régimen iraní incluso este sábado si se ordena.
La acumulación militar es la mayor desde la invasión a Irak en 2003, con portaaviones, aviones de combate y reabastecimiento en vuelo. El mercado ya reacciona con el precio del petróleo en ascenso, mientras Irán promete responder y Europa urge a sus ciudadanos a abandonar Teherán. El senador Ted Cruz predice cambios de régimen en Irán y Cuba en seis meses, comparándolo con la caída del Muro de Berlín.
Mura advierte que se trata de una cuenta regresiva: Irán rechazó firmar el acuerdo nuclear, y EE.UU. no retrocederá. Trump persigue paradójicamente el Nobel de la Paz mientras prepara la guerra, con la diplomacia abierta pero el poder militar listo, posicionando esto como una encrucijada global.
La única salida para evitar el conflicto es que Irán retroceda, pero con todas las piezas en el tablero estadounidense, el jaque mate parece inminente si no hay movimiento iraní.