Un tribunal surcoreano condena a perpetua al presidente Junsu Kyo por planear una insurrección durante su imposición de ley marcial en diciembre 2024, ordenando al ejército y policía rodear la Asamblea Nacional opositora.
La ley marcial duró solo seis horas antes de que legisladores rompieran el bloqueo y votaran su revocación. El tribunal afirma que el decreto buscaba poder sin control.
Kyo, suspendido y destituido en abril por el Tribunal Constitucional, está detenido desde julio pasado; fiscales pidieron pena de muerte por subvertir la Constitución y amenazar la democracia, con posible apelación improbable.